Zona de Strikes: Álvaro López fue un lanzador de los buenos

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Aunque causaba una comprensible admiración mientras eslabonaba su cadena de 18 victorias en el 2012, Álvaro López ya era para ese entonces un lanzador construido. Incluso a muchos les causó asombro mientras le colgaba 5.2 innings en blanco al poderoso equipo Cuba ese mismo año.

Sin embargo, la imagen de Álvaro que ha perdurado en mí, ha sido la del chavalo de 18 años, que relevando con el Bóer en la Serie Final de 1995, sorteaba con éxito al San Fernando de Próspero González, Norman Cardoze, Julio Medina y Danilo Sotelo hijo, y con el bate de aluminio en pleno apogeo.

Ahí quedamos claros que el chavalo tenía carácter y en los años venideros, vimos su consistencia y su superación constante, pero también su determinación para darle continuidad a una carrera de muchas lesiones, una de las cuales lo sacó del juego definitivamente en el 2012, justo en su plenitud.

Ese año, Álvaro terminó con registro de 18-0, un récord nacional todavía vigente, le agregó 1.33 en efectividad en 148.1 innings, más 136 ponches. Superó la marca de 16-0 de Martín Bojorge en 1992. Y luego le lanzó un partidazo a Cuba en una serie de fogueo con la Selección Nacional.

Después, López se unió al Oriental en la Liga Profesional y su brazo no aguantó ese pesado ritmo. Le diagnosticaron tendinitis y bursitis, enviándolo a ocho meses de reposo, pero ya no pudo volver. En poco tiempo pasó de ser la sensación en el pitcheo, a pensar en el retiro y se fue.

Tuvo que colgar el brazo. No creo que la búsqueda del récord de más victorias consecutivas haya acabado su carrera. Lanzaba una vez a la semana y por lo general siete innings. Quizá lo afectó toda la carga de trabajo: Pomares, Selección y Profesional. Así que López se retiró tras su mejor año.

Álvaro debutó en 1994 con el equipo de expansión los Pinoleros y consiguió 3-9 y 3.82, Tenía solo 17 años y el San Fernando lo tomó de refuerzo. Y de nuevo con el discreto club de Managua, logró mejor a 12-10 y 3.20 en 1995. Se lo llevó el Bóer para los playoffs y ya se quedó con él.

En 1996, tuvo 6-1 y 3.72 en 23 relevos con los Indios, pero el trabajo intenso afectó su brazo por primera vez y quedó en el aire. Entre 1997 y 1998, solo ganó cuatro juegos, mientras luchaba en su rehabilitación. Se unió a León de 1999 al 2004 y mejoró, con su mejor año en 2002 con 10-6 y 2.12.

Sin embargo, de nuevo se afectó y en cinco campañas (2004-2008) solo ganó 12 partidos y parecía acabado antes de volver en 2009 con un respetables récord de 10-3 y 1.23 con los Indios, pero de nuevo salió del Bóer y en Boaco logró 6-3 y 2.02 en un llamativo trabajo con un modesto equipo.

Regresó a los Indios en el 2011 y logró 13-6 y 2.00, antes de elevarse al 18-0 histórico del 2012, que le puso fin a su carrera con 120-72 y 3.02 en 1,690.1 con 980 ponches en una trayectoria sólida, más cuando tuvo que lidiar con tantas lesiones a través del camino.

De igual modo tuvo muy buenos trabajos con la Selección, como aquella faena ante República Dominicana ya con los profesionales en los Panamericanos de Winnipeg, Canadá, en 1999, y desde luego, su trabajo ante los cubanos en el 2012, con el viejo Dennis Martínez a reventar, entre otros.

López, quien tiene una licenciatura en administración de empresas y ha sido siempre amable y muy expresivo con la prensa, es ahora coach de primera base en el Bóer, donde también ha entrenado a los lanzadores en temporadas anteriores.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR