Aunque BCN oculte la cifra, FMI y Moody´s coinciden que este año remesas en Nicaragua se reducirán. También habrá menos comercio

En medio del secretismo que el Banco Central de Nicaragua mantiene respecto a las estadísticas sobre remesas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé para Nicaragua menos flujos de dinero de los migrantes y menores ingresos por comercio externo en el contexto de la pandemia, una situación que también experimentarán los países del Triángulo Norte: El Salvador, Guatemala y Honduras.

En una actualización regional, el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, alertó de que la pandemia se ha intensificado y que ahora el hemisferio y el Caribe son el nuevo epicentro internacional de la Covid-19, lo que no solo tendrá un elevado costo humano, sino que también pasará factura a la economía.

“El crecimiento del primer trimestre fue peor de lo esperado en la mayoría de los países, en tanto que datos económicos disponibles —producción industrial, consumo eléctrico, ventas minoristas y empleo— indican que la caída de la actividad en el segundo trimestre será más pronunciada que lo proyectado en abril”, dijo Werner en la publicación “Perspectivas para América Latina y el Caribe: La pandemia se intensifica”.

En su análisis, Werner advirtió que la pandemia podría agudizarse, lo que ejercería mayor presión en los estados financieros de las empresas, empeorar la pobreza y aumentar la desigualdad, lo que avivará las tensiones sociales en la región.

La esperanza del Fondo es que la economía mundial se desempeñe mejor de lo que se ha proyectado, apoyada por las exportaciones, los precios de las materias primas y el turismo, que ha empezado a dar señales de reactivación.

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Recesión profunda en la región

Pero aun así, el alto funcionario del FMI indicó que al igual que el resto de la región, Centroamérica, Panamá y República Dominicana experimentarán una profunda recesión y habrá recuperación en el 2021. “El crecimiento está padeciendo los efectos directos de los confinamientos nacionales y las repercusiones mundiales por vía del comercio, el turismo y las remesas”, dijo Werner.

En el caso del comercio, Werner identificó a Panamá, El Salvador y Nicaragua como las naciones en el istmo que sentirán impactos fuertes en este campo económico; mientras República Dominicana y Costa Rica sufrirán sobre todo por el colapso del turismo mundial.

Pero además, tanto los países del Triángulo Norte como Nicaragua sentirán los estragos de la disminución de los envíos de dinero de los migrantes.

“Los factores idiosincrásicos también inciden, en particular los desastres naturales en El Salvador. Un factor paliativo es que los precios más bajos del petróleo están mejorando los términos de intercambio”, especificó.

Entre las medidas que los países de la región aplicaron para hacer frente al choque de la crisis sanitaria, Werner resaltó el aumento del gasto sanitario y social para los que quedaron sin empleo y los hogares vulnerables.

El Fondo espera que el istmo junto con República Dominicana experimenten una contracción de 5.9 por ciento este año y el próximo se recuperen gradualmente con un remonte de 3.2 por ciento. Solo Nicaragua se espera que la economía caiga este año seis por ciento.
Moodys: caída de remesas dañará cuentas externas

De hecho, la calificadora de riesgo Moody’s Investors Service también advirtió a la región de los efectos que tendrá en las cuentas externas de los países receptores de estos envíos, la contracción de hasta un 20 por ciento en las remesas, según el Banco Mundial.

Según Moody’s, el origen de las remesas globales está altamente concentrado: 25 países aportan casi el 85 por ciento de las envíos de migrantes en todo el mundo, y los diez países más importantes incluyen muchas de las principales economías del G-20.

“Los daños provocados en el mercado laboral de estos países de origen, los subsidios salariales que favorecen el empleo de residentes y las restricciones a los viajes podrían seguir afectando a los trabajadores migrantes durante algún tiempo”, dijo Moody’s.

Y precisó: “Con la caída de las remesas, el déficit de la cuenta corriente se ampliará aún más, y Nicaragua posiblemente registrará un déficit en 2020. Para Guatemala y Filipinas (Baa2 estable), que tienen déficits de 0.53 por ciento y 0.12 por ciento respectivamente, la caída de las remesas empujará sus pequeños déficits en territorio más negativo”.

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“Los países que más dependen de las remesas son mayormente economías de ingresos bajos y medios, y esperamos que la disminución de las remesas exacerbe la desaceleración del crecimiento en estos países”, afirma Christian de Guzmán, sénior vicepresidente de Moody’s.

BCN sin actualizar indicador

En Nicaragua, el Banco Central (BCN) mantiene sin actualizar desde el segundo trimestre del año pasado las cifras sobre el comportamiento de los ingresos por remesas.

El último dato público que se conoce fue hasta junio del 2019, cuando los flujos de estos envíos sumaban 796.6 millones de dólares, lo que significaba un aumento de 9.9 por ciento con respecto a lo registrado en igual periodo del 2018.

El presidente del BCN, Ovidio Reyes, en sus pocas comparecencias públicas tampoco ha informado qué ha pasado con este indicador, pese al impacto significativo que este tiene en la reducción de la pobreza. Actualmente cientos de nicaragüenses están retornando desde el exterior debido a que muchos han quedado sin trabajo como consecuencia de la paralización del turismo.

Al menos 500 están varados en la frontera sur de Nicaragua y otros han pasado calvario para que se les permita ingresar al país, pese a que el Gobierno se ha apoyado en esos envíos de dinero para anunciar victorias en la reducción de la miseria en el país en años pasados.

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