¿Cuál es el estado actual de Tiscapa y será posible salvarla?

Mientras por un lado la laguna de Tiscapa se oxigena a través de un sistema de aireación y bioestimulación, por otro continúa recibiendo agua sucia, basura y sedimentos a través del cauce que nace en Jocote Dulce y que luego de atravesar Managua desemboca en este cuerpo de agua, que parece condenado a un ciclo eterno de contaminación.

En los últimos años las autoridades de la Alcaldía capitalina han realizado acciones por la recuperación de este cuerpo de agua que en 1991 fue declarado reserva natural y proyectado como destino turístico de la ciudad; sin embargo el ambientalista Jaime Incer Barquero y la expresidenta ejecutiva de Enacal, Ruth Herrera, advirtieron que mientras no se frene la contaminación que entra por el cauce, de poco o nada servirán los esfuerzos de la comuna.

“Lo más importante es evitar que la laguna siga recibiendo toda clase de residuos. Debería de haber un pozo de absorción que haga que las materias sólidas se depositen en un lugar antes de que las aguas caigan a la laguna. Habría que hacer una serie de presas trampa para que vayan deteniendo sólidos y materias orgánicas en descomposición porque eso consume oxígeno y la contaminación se incrementa», explicó Incer Barquero.

En noviembre del año pasado la comuna celebró la instalación del sistema de aireación y bioestimulación en Tiscapa porque según este liberará sulfuro, metano y otras partículas químicas. Además que removería una parte de los sedimentos que durante décadas ha recibido y que han reducido su profundidad.

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La situación es tan alarmante que de no intervenir, para el año 2050 la laguna se habrá secado y sin problemas se podrá estacionar un vehículo en pleno cráter, esto de acuerdo con una evaluación de sus aguas que concluyeron en el 2000 el ingeniero químico Mario Zapata Bustamante y Róger Robleto Flores.

En el PIA no se aparecen los microorganismos

Durante varios años la municipalidad destinó recursos para la aplicación de microorganismos en la laguna con el propósito de mejorar su oxigenación, pero especialistas consultados en su momento por LA PRENSA aseguraron que esto no salvaría a Tiscapa.

“A mí me da la impresión de que era una inversión cosmética porque con esos recursos difícilmente iban a introducir una cantidad de microorganismos suficientes para regenerar la capacidad de producir oxígeno de forma un poco artificial, porque si se tiene un cuerpo de agua con una cantidad alta de sedimentos, como la laguna que ha perdido profundidad por todos los sedimentos que le entran, plástico y desechos inorgánicos, es necesario hacer la obra que impida que le sigan cayendo contaminantes», analizó Herrera.

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En 2020 se dejó de apostar a este método y ahora lo contemplado en el Plan de Inversión Anual (PIA) es contratar servicios para el diagnóstico, mantenimiento y reposición de dos fuentes aireadoras, cuatro equipos ultrasónicos, limpiar rejilla, comprar 300 metros lineales de biobarda retenedora de desechos sólidos, rehabilitar dos barcazas y dos balsas, comprar equipos de protección personal y aseo, limpiar el cauce interceptor y sus rejillas, y contratar a tres personas para hacerlo.

Según el perfil de este proyecto, aprobado en diciembre de 2019 por el Concejo Municipal, se estima una inversión de 2 millones de córdobas y el objetivo es “contribuir al proceso de mejoramiento del estado ecológico y limpieza del aguas en la laguna de Tiscapa».

Las dos versiones de Fidel Moreno

Con respecto a Tiscapa, Fidel Moreno, secretario general de la comuna y quien concentra el poder administrativo en la capital, en un primer momento justificó la descarga de las aguas del cauce al mencionar que de no ocurrir esto, la laguna ya estaría seca. No obstante, tiempo después anunció su intención de construir un canal trasvase que recogería todas las aguas del cauce que baja de Jocote Dulce. Explicó que empezaría en la micropresa Los Gauchos y desembocaría en el lago Xolotlán, pero desde 2016 que se mencionó que este proyecto estaba en fase de diseño no han habido acciones concretas. Sobre esta probabilidad, Incer Barquero y Herrera reaccionaron en contra. Hacer la micropresa, a juicio de ambos, es condenar el lago.