Indolencia en Peñas Blancas

Lo que está ocurriendo en Peñas Blancas con 564 nicaragüenses que desean regresar a su patria es, además de una violación flagrante a sus derechos constitucionales, una actitud inhumana e indolente del régimen ante sus más elementales necesidades, en abierta violación a los derechos humanos.

Todo nicaragüense tiene derecho de vivir en su patria, no puede ser expatriado bajo ningún pretexto a como lo están siendo estos humildes trabajadores que con sus familias y niños pequeños pretenden regresar a sus hogares.

En medio de la pandemia, lo único que sería razonable de parte del gobierno sería hacerles una prueba gratuita y expedita de Covid-19 en la frontera y en caso de resultar positivo “darle un seguimiento cuidadoso y responsable” a cada caso sospechoso dentro del territorio nacional y con los medios del “maravilloso” sistema de salud pública que tanto se jacta el gobierno.

Los gobiernos están en su derecho a exigir una prueba negativa de Covid-19 a los extranjeros, pero a los nacionales que quieran regresar a su terruño, en caso de presentar algún síntoma, como temperatura, la prueba debe ser gratis por cuenta del sistema de salud pública y los resultados deben ser realizados en forma expedita.

De no poder realizarla en forma expedita, se le debe llevar a quien presente síntomas, con las debidas medidas de control, al centro de salud más cercano, pero no se le debe de impedir el ingreso a ningún connacional. Lo mismo aplica para los trabajadores varados en un crucero en aguas internacionales y cualquier otro nicaragüense en el exterior, que desee regresar a su patria.

Cabe mencionar y reconocer que una organización humanitaria llamada Corner of Love y radicada en San José, Costa Rica, está haciendo frente a la crisis humanitaria provocada por la dictadura de Ortega y está llevando agua, plástico negro para cubrirse de la lluvia y dos tiempos de comida a los desdichados nicas hacinados ante la indolencia del régimen.

Es irónico que a los inmigrantes ilegales que buscan refugio y trabajo en Costa Rica, ingresando por veredas para trabajar allá y levantar las cosechas, ahora no los quieren ni siquiera en su propio país, que no permite que regresen bajo el pretexto de que pudieran ser portadores del virus, exigiéndole una prueba que no están en condiciones de hacerse, ni de pagar.

Organizaciones políticas y humanitarias de Nicaragua están movilizándose hacia la frontera para auxiliar a sus connacionales o coordinando sus acciones con Corner of Love, que está del otro lado de la frontera. Exigimos al régimen de Ortega que muestre un poco de compasión y humanismo y les permita de inmediato su regreso a sus hogares.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.