Advertidos por la historia

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Acomodados

Durante muchos años, la clase política y empresarial de Nicaragua mantuvo una actitud acomodaticia ante el régimen de Daniel Ortega. En resumen, era un “sí, es un mal gobierno, pero se pone peor si lo toreamos. Así que llevemos la fiesta en paz”. Los partidos políticos vociferaban, protestaban, pero finalmente seguían el guion asignado, incluso en los fraudes. Los empresarios ya no digamos. ¡Que importan las libertades, si la economía va bien!

Miopía

Era un asunto de extrema miopía política, porque muchos les gritábamos que, si bien ellos iban bien arrellanados en mullidos sillones, con aire acondicionado y servicio de comida y bebida, mientras otros iban guindados en la pura lata, el tren en que estábamos todos marchaba inexorablemente al abismo. Cuando empezara a caer de nada les serviría estar en vagones de primera clase. El tortazo sería igual para todos. Y esa caída tuvo fecha de comienzo: 18 de abril de 2018. No terminamos de caer aún.

Colaboracionismo

Recuerdo que en una reunión con algunos directivos del Cosep, donde pretendían explicarnos las bondades del modelo de alianza con el gobierno, yo les planteé que esa relación que se tenían con Ortega la miraba tan sólida como la alianza que tuvieron algunos judíos con los nazis. Que no era una sociedad entre iguales, sino colaboracionismo con el verdugo. Que mientras hicieran lo que conviniera al régimen, todo iría bien, pero que probaran a tocarle la cola al tigre a ver cómo les iría.

Policía judía

Hablé entonces de la policía judía. Judíos ayudando a los nazis a controlar a los judíos en los guetos. Eran los encargados de poner orden y de montar en los trenes a los otros judíos que iban a los campos de exterminio masivo. Esos policías alegaron en su momento que, si bien la tarea era difícil, resultaba mejor que la hicieran ellos que podían tener más consideración con su gente, que los nazis que eran más crueles. Y podían los policías judíos decir que así conseguían mejores raciones de comidas y una que otra libertad, pero al final, les insistí a los empresarios, los policías judíos serían los últimos en montarse en los vagones que marchaban a las cámaras de gas, porque el propósito de Hitler no era dividir el mundo en judíos buenos y judíos malos, sino en exterminar a todos los judíos. Y en algún momento, por muy aliados que fueran, a los empresarios, les iba a llegar su hora. Lo aprendieron a las malas.

Verdugos

Es necesario recordar esto, porque otra vez estamos ante personeros políticos que se van acomodando en el vagón que maneja el verdugo. A partir del 18 de abril de 2018, cuando la dictadura sacó completamente sus garras, parecía que los empresarios y los partidos políticos ya no tenían duda de la naturaleza criminal de quien antes era su aliado. Pero en algún momento, en alguna parte, se perdió la ruta. Ya el enemigo no es Ortega, y las energías se gastan en desbaratarse unos a otros.

Advertencia

Nuevamente estamos gritándoles a coro: ¡Por ahí no es la cosa! Si no se unen, nos llevará, a ustedes incluidos, la chingada otra vez. Aprendamos la lección. Vamos al abismo. Déjense de estar peleando por tonterías y enfóquense en el problema capital de Nicaragua. Estamos en un momento histórico. O la bebemos o la derramamos. Oigan la advertencia. Tenemos que romper el ciclo de quienes, advertidos por la historia, la hacen para luego arrepentirse. Sepan que entre la advertencia, el hacerla y después arrepentirse, hay cientos de muertos, sufrimiento y retroceso como país.

Equipos

La única forma que yo veo de forjar a la unidad es juzgar a cada quien por sus acciones. Trazar una línea donde se coloquen a un lado los que están contra el régimen de Ortega, por muy diferentes que sean, y otra donde está Ortega y quienes le apoyan. Una regla sencilla. Dime qué haces y te diré en que equipo juegas. Y veremos a muchos que, por sus acciones, están jugando para Ortega, aunque se digan opositores. Están colaborando con el verdugo, aunque les cueste reconocerlo. Son la policía judía de este gueto llamado Nicaragua que ha establecido Daniel Ortega.