Nicaragüenses varados en Peñas Blancas expuestos a más enfermerdades que el Covid-19

El peligro para los más de 500 nicaragüenses que están varados en la frontera de Peñas Blancas a la espera de que el gobierno de Daniel Ortega les autorice entrar al país aumenta con el paso de los días. Además de las condiciones climáticas, la falta de recursos económicos y alimentación, también se exponen a varias enfermedades, incluyendo el Covid-19.

El epidemiólogo Leonel Argüello asegura que los pobladores corren el riesgo de padecer enfermedades respiratorias, incluyendo el Covid-19, así como dengue, ya que las zonas fronterizas son espacios para los criaderos de mosquitos por la falta de higiene. Además refiere que pueden presentar problemas gastrointestinales, problemas de la piel y deshidratación.

Argüello advierte que la condición física de las personas puede empeorar si padecen enfermedades crónicas. “La salud mental se afecta muchísimo porque es imposible entender por qué uno no puede ingresar a su propio país y la alta necesidad del encuentro familiar interrumpido”, dice.

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Sobre el riesgo de contagio del coronavirus, el especialista sostiene que cualquier grupo, aglomeración o “molote de gente” representa después de los hospitales y unidades de salud el lugar más peligroso para el contagio, ya que la carga viral, es decir la cantidad de virus, es mayor, está más concentrada en un espacio y el tiempo en el que estás expuesto es mayor.

“En otras palabras, el espacio ideal para contagiar a la gente. Si querés evitar esto, debe la gente entrar a Nicaragua con dos metros de distancia mínimo y ubicarlos así en un lugar mientras le hacen la prueba o los ponen en cuarentena. Mantenerlos en la frontera es peor que agrupar gente en el país porque no existen las condiciones higiénicas ni para lavarse las manos”, advierte Argüello.

El especialista es claro en afirmar que este grupo de pobladores no representa un riesgo para Nicaragua de que importen el virus, ya que en el país “tenemos miles de casos en las calles”.

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Los nicaragüenses permanecen desde hace más de 10 días varados en la zona fronteriza entre Nicaragua y Costa Rica esperando cruzar la frontera y llegar a sus hogares, después que la pandemia del virus SARS-CoV-2 los dejó sin empleo y sin recursos para sobrevivir. Mientras esperan les ha tocado enfrentarse a las condiciones climáticas y la falta de alimentos, así como las nulas condiciones de higiene para su aseo personal.

El régimen orteguista les ha impedido el ingreso al territorio nicaragüense y más bien los obliga a presentar una prueba negativa de Covid-19 como requisito. La prueba ha sido una medida impuesta a través del Ministerio de Salud (Minsa) y su costo es de 150 dólares para los nacionales o extranjeros que pretendan llegar a Nicaragua, pero lo nicas varados sostienen que no cuentan con el dinero para pagar por el examen.

Argüello, quien forma parte del Comité Científico Multidisciplinario, señala que la condición en la que se encuentran estos nicaragüenses expone más a las personas con enfermedades crónicas, embarazadas, niños y personas de la tercera edad. “En ese ambiente en que están, es lo peor para poder mantener la salud y es responsabilidad del gobierno, la salud y la vida de todo ciudadano nica (…) Ningún país en el mundo abandona a sus ciudadanos, no solo por derechos humanos y porque la constitución así lo exige, sino también por honor patrio”, sostiene.

A consideración de Argüello, el gobierno de Ortega debería abordar esta situación como una emergencia humanitaria y epidemiológica, permitir el ingreso al país de los ciudadanos y proceder con la identificación de casos, aislamiento y cuarentena, pues estos pobladores pueden ser contactos de algún caso positivo “a menos que todos salgan negativo al Covid-19”.

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El especialista recuerda también que el régimen orteguista cuenta con clínicas móviles que podría utilizar en estos momentos y hacerles la prueba para que se retiren en 24 horas.