Régimen desafía la realidad de las muertes por Covid-19 en Centroamérica

El régimen de Daniel Ortega sigue aferrado a minimizar y ocultar el impacto de la pandemia del Covid-19 en Nicaragua, sobre todo a través de los reportes que presenta semanalmente el Ministerio de Salud (Minsa), donde no registran más de diez muertes en las últimas siete semanas. Mientras el Minsa contabilizó solo ocho muertes en la semana del 21 al 28 de julio, en Centroamérica el número más bajo que se registró en ese mismo periodo fue de 59 muertes.

De acuerdo a un comparativo que realizó LA PRENSA sobre el comportamiento del nuevo coronavirus en la región, correspondiente a la fecha del último reporte del Minsa, se conoció que en el istmo las cifras de muertes varían por día, reportándose desde dos hasta 59 fallecimientos en un solo día. Sin embargo, Nicaragua – desde hace siete semanas – tendría un promedio de un muerto cada 24 horas. Hasta ahora la cifra más alta que ha brindando el régimen ha sido de 18 fallecidos, el pasado 26 de mayo, cuando la curva de contagio creció exponencialmente.

La misma Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió hace un par de semanas a los gobiernos de las Américas a reforzar las medidas de seguridad porque se viviría nuevos repuntes de contagio, llamó a masificar las pruebas de Covid-19 y a promover el distanciamiento social. Pero Nicaragua sigue sin responder a estas recomendaciones de expertos internacionales.

No obstante, los reportes del Minsa son fuertemente cuestionado por médicos independientes que señalan que las estadísticas se alinean al discurso de “normalidad» del régimen orteguista y porque no incluyen las muertes sospechosas asociadas al Covid-19, como la neumonía, hipertensión o diabetes.

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De hecho la institución pública repite semanalmente que los pacientes murieron porque presentaron padecimientos como diabetes mellitus, hipertensión arterial, enfermedades cardíacas o enfermedades pulmonares crónicas, entre otras, pero sin admitir que todas son comorbilidades que pudieron provocar la muerte en un paciente con Covid-19.

Al respecto, el doctor José Luis Borgen manifestó que desde que inició la pandemia hay un aumento inusual de muertes por este tipo de enfermedades en comparación a los años anteriores, principalmente de la neumonía, lo que indica que todos estos fallecimientos son atribuibles al Covid-19 pero el Minsa no lo admite por “fines propagandísticos».

“Epidemiológicamente se maneja que todo fallecimiento en la etapa de la pandemia es Covid-19 hasta que se demuestre lo contrario, es por eso que la vicepresidenta (Rosario Murillo) tiene centralizado los informes (epidémicos), solo ella los da ahora precisamente para que sus técnicos no cometan el error de dar una sobre información», expresó el doctor Borgen, refiriéndose a la ausencia de publicación de los boletines epidemiológicos del Minsa.

No obstante, Ortega evidenció, en su discurso del 19 de julio, que hay altas cifras de muertes por neumonía, diabetes, hipertensión e infartos, lo que para los médicos independientes significaría que todos esos fallecimientos serían por sospechas de Covid-19, y este podría ser un acercamiento al impacto verdadero que tendría la pandemia en el país.

Ortega reveló que desde el 11 de marzo al 30 de junio se ha registrado 2,344 muertes por neumonía, 1,908 muertes por infartos, 1,425 muertes por Diabetes Mellitus y 890 muertes por hipertensión.

Nicaragua con letalidad alta

Hasta este 28 de julio, Nicaragua reporta 3,672 casos en total y 116 muertes por esta enfermedad, esto representaría una tasa de letalidad del 3.7 por ciento, un número elevado si compara con la letalidad a nivel centroamericano e incluso en escala mundial, que es aproximadamente del 4.5 por ciento.

Por ejemplo, Costa Rica presenta una tasa de letalidad de 0.7 %, la más baja de la región; El Salvador 2.7%, Honduras 3% y Guatemala 3.8%.

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Para el doctor Freddy Gabino, la comparación más acertada que se puede hacer de Nicaragua es con Honduras, un país con un sistema de salud “más parecido». “En términos de sistema de salud, el país con el que más nos asemejamos no es con Costa Rica, es con Honduras, que cuenta casi con la misma línea de atención profesional que tenemos nosotros», aclaró el doctor.

En este sentido, aún cuando el sistema de salud de Honduras reporta, hasta este 28 de julio, 40,460 casos de contagio y 1,214 muertes, su tasa de letalidad está por debajo que el de Nicaragua. De hecho, es el segundo país en el istmo con más personas afectadas y muertos, por detrás de Guatemala.

“Las cifras del Minsa indican que quieren ir invisibilizando la pandemia, quieren sacudir esa piedra en el país, ellos quieren que el país a fuerza entre a una pseudonormalidad», refirió el doctor Gabino.

Cabe destacar que el régimen no ha adoptado medidas contundentes para la contención del virus, y en cambio apuesta por las convocatorias a manifestaciones públicas, como ferias o torneos, a mantener los colegios abiertos y a no promover la práctica del distanciamiento social, una de las medidas claves para frenar la propagación del virus.

Ante este escenario el doctor Borgen expresó que los números de Centroamérica demuestran que Ortega desafía la realidad del impacto en el país y en la región, con tal de responder a sus intereses. “Es una información falsa que se está produciendo por parte del Ministerio de Salud. Lo que quiere es justificar, es decir que los hospitales están recuperando su normalidad porque la saturación de los servicios ha disminuido», agregó el doctor.

¿Menos muertes?

Los médicos independientes coincidieron que si bien hay a una disminución de los casos graves en los hospitales, esto no justifica la cantidad de muertes que reporta semanalmente el Minsa y recordaron que no es que la situación esté bajo “control», sino porque la propia institución de salud ha ordenado que todo caso leve y moderado sean enviados y tratados desde casa sin guardar registro. Además que la población está dejando de asistir a las unidades de salud por temor y desconfianza, prefieren curarse o morir en casa.

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Otro factor a tomar en cuenta es que la transmisión está diseminada, según los especialistas, y esta ha llegado a la zona rural y comunidades indígenas donde actualmente es la población más afectada, con menos acceso a asistencia médica y de las más marginadas por las autoridades.

“Sí ha habido una disminución en el casco urbano, lo que pasa es que las muertes ahora están en la zona rural y hace falta visibilizar más esos casos porque ahí reforzamos la teoría falsa del Ministerio de Salud que tienen cobertura a nivel nacional», dijo el doctor Gabino.

De acuerdo al Observatorio Ciudadano hasta el 22 de julio se reporta un acumulado de 8,755 casos y 2,487 muertes, y señala que la Costa Caribe Sur de Nicaragua está siendo golpeada por el virus. “Es posible que la epidemia esté dispersándose hacia zonas rurales y en donde se nos dificulta recolectar información y en dónde es más difícil acceder a servicios de salud», señaló el grupo multidisciplinario.