El derecho y el momento de la juventud

La oposición a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, está tratando con muchas dificultades de asociarse de manera consistente y duradera en la Coalición Nacional. Y en este proceso se ha enfrascado en una intensa discusión interna sobre la representación de la juventud, y del estamento estudiantil en particular, en la organización y la toma de decisiones de esa comunidad política opositora.

Para algunos esta discusión es una pérdida de tiempo. Dicen que la Coalición debería dedicarse a atender los problemas reales de la gente, como la pandemia del coronavirus o las consecuencias sociales de la crisis económica. Sin embargo, para otros se trata de un debate necesario y muy importante, porque la juventud es una parte fundamental de la población nacional. En efecto, según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas, en 2020 la población nicaragüense de 15 a 29 años es más o menos 1.8 millones de personas y el 40 por ciento de la población económicamente activa (PEA) son jóvenes de 15 a 20 años.

Esta enorme masa juvenil de la población nicaragüense, ¿en la actualidad participa debidamente en las instituciones representativas y en las que toman las decisiones de interés público, que atañen inclusive al sector juvenil? Por otra parte, ¿tienen derecho los jóvenes, o no, a estar representados proporcionalmente en esas instituciones políticas, tanto en las del poder constituido como en las de derecho público que son los partidos y las alianzas políticas?

La respuesta inequívoca es que la juventud nicaragüense no está justamente representada en esas instituciones, ni en las del Estado ni en los partidos y alianzas políticas. Y nadie puede oponerse razonablemente a que los jóvenes participen proporcionalmente en tales instituciones.

La juventud, igual que las mujeres, durante mucho tiempo fue menospreciada políticamente y negados sus derechos de representación. Valga como dato anecdótico, pero histórico, lo que dijera Aristóteles de la juventud en el siglo III antes de Cristo: “Los jóvenes de hoy no tienen control y están siempre de mal humor. Han perdido el respeto a los mayores. No saben qué es la educación y carecen de moral”. Y Shakespeare, quien vivió a caballo en los siglos 16 y 17 de nuestra era, dijo lo siguiente: “Ojalá que no hubiese edad entre los 10 y los 23, o que la juventud se pasase el tiempo durmiendo”.

Pero el mundo ha cambiado mucho y positivamente desde entonces. Ahora el enfoque sobre la juventud es muy diferente. Aunque en países como Nicaragua imperan todavía dictaduras excluyentes y retrógradas, en todas partes se ha expandido el reconocimiento al derecho de participación democrática, tanto de la juventud como de las mujeres. En la actualidad son cada vez más reconocidos los derechos de participación paritaria y proporcional de ambos sectores sociales, en las instancias representativas y en todas aquellas en las cuales se toman decisiones que son de interés público.

Por supuesto que una cosa es el derecho general de representación y otra el de ejercer liderazgos personales. El primero es propio de todos los jóvenes, en general, pero el segundo tiene que obtenerse por méritos personales, por el talento, la formación intelectual, el esfuerzo de cada quien y su capacidad y disposición comprobada de servicio público.

De manera que si la Coalición Nacional es una asociación democrática, como creemos que lo es, tiene que reconocer y respetar el derecho a la representación juvenil en su organización y mecanismos de toma de decisiones. En el seno de la Coalición los jóvenes deben de ser tratados de manera igual que a los mayores. Una entidad que es democrática por su propia naturaleza y propósitos declarados, tiene que distinguirse por el reconocimiento al derecho de los jóvenes, que lo tienen por sí mismos pero también porque se lo han ganado, enfrentando a la dictadura en las calles a pecho descubierto.