¿Desconfía Ortega del córdoba? Lo que hay detrás de la decisión del Ejecutivo de dolarizar tarifas y operaciones financieras

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Cuando el país roza la posibilidad de caer en una depresión económica, después de dos años de recesión, el régimen orteguista sigue apostando a la dolarización de los servicios, siendo los más recientes, las tarifas de los trámites migratorios. Dicha acción corresponde a una medida recaudatoria, pero a la vez, muestra la desconfianza del mismo gobierno respecto al córdoba, haciendo prevalecer la divisa extranjera sobre la moneda nacional, señala la mayoría de los economistas consultados.

Mediante una reforma a la Ley General de Migración y Extranjería, enviada a la Asamblea Nacional con trámite de urgencia este lunes, el dictador Daniel Ortega, muestra una tabla con las tarifas de los servicios migratorios dolarizados. Una vez aprobada la reforma por la aplanadora orteguista, que casi siempre deja intacta las iniciativas enviadas por el Ejecutivo, la libreta de pasaporte ordinario, por ejemplo, costaría $21.56 dólares o su equivalente según el cambio oficial, C$724.39.

Sin embargo esta no es la primera vez que el Gobierno recurre a las divisas para tratar de encontrar un salvavidas que le permita mantener el gasto público a flote, quitándole paulatinamente protagonismo al córdoba, como moneda oficial, en sus operaciones financieras y otorgándole mayor presencia al dólar.

Después del estallido de la crisis política en abril del 2018 y ante la imposibilidad de conseguir con facilidad despertar el apetito de los inversionistas, el Ejecutivo decidió recurrir a dos divisas para intentar atraer a compradores de papeles bursátiles en el mercado interno. Primero apostó por el euro, para lo cual en septiembre del 2018 emitió en títulos 105 millones, los que no pudo colocar.

Luego en octubre del 2019 el régimen de Daniel Ortega sorprendió con una emisión de 340 millones de dólares en títulos valores, la que tampoco pudo colocar en plena profundización de la recesión económica. Este año no es la excepción. En mayo realizó una emisión de títulos por 25 millones de dólares, cuando antes lo hacía principalmente en córdoba.

Esa dolarización alcanzó, ahora, trámites tan sensibles para la población, que cobra salarios en córdobas, como el pago de 30 dólares por la vacuna de la fiebre amarilla; 150 dólares por la prueba molecular de Covid-19 por necesidades de viaje, y por último, todos los servicios migratorios.

En este último caso el impacto es más sentido porque el mundo se encuentra en un contexto de gran movilidad de migrantes. Nicaragua no es la excepción, son cientos de connacionales que han retornado al país con sus maletas y sus ahorros, en el mejor de los casos. La pandemia los dejó sin empleo.

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El economista Luis Murillo explica que la decisión del régimen apunta a obtener recursos de donde sea, inclusive, si eso implica encarecer los costos de servicios para esta población migrante, principalmente. Por eso, él avizora como una de las consecuencias a largo plazo, menor nivel de migración y más afectación en las remesas.

Para el también economista Enrique Sáenz cuando se dolariza un gasto se castiga a la población que tiene sus ingresos en córdobas, incluyendo los microempresarios. En el caso de los asalariados lo que se está haciendo “es quitándole la comida de la boca”, expresa.

Él también ve “la desesperación por el dinero y si es en dólares, mejor”, asegura. Lo que contradice el discurso del régimen de una economía con buenos signos vitales. “Este tipo de medidas lo que revelan es la ansiedad, la sed que tiene el régimen por recursos, y como decía, si es dólares, mejor y no importa que sea a costillas de castigar la economía de pequeñas microempresas y de asalariados de los sectores más débiles de la población”, expresó Sáenz.

Otro economista que prefirió no ser citado explicó que “en un contexto en que los ingresos del sector público se estarían reduciendo por la profunda recesión, dolarizar las tarifas de más trámites tendría como objetivo aumentar ingresos en el corto plazo, y sostener el valor de los mismos y evitar su erosión debido al deslizamiento a medio plazo”.

No obstante, recordó que la economía nicaragüense está en gran medida “dolarizada». “Las tarifas de los servicios públicos, los depósitos y los préstamos bancarios o son en su mayoría en dólares o con mantenimiento de valor. Una gran cantidad de precios de bienes y servicios se expresan en dólares o en córdobas al tipo de cambio del día. Aquellas tarifas que no se fijan en relación al dólar, y se mantienen fijas en córdobas, experimentan un rezago por la evolución del deslizamiento cambiario. Sus costos pueden estar aumentando, pero sus precios se mantienen fijos”.

¿Desconfianza en el córdoba?

Pese a que la mayoría de servicios están dolarizados, tres economistas coinciden que el mensaje que envía Ortega con la última medida recaudatoria es de poca confianza en la moneda nacional.

“Con las políticas económicas que está estableciendo no les está dando confianza al sistema económico”, expresó Murillo, quien considera que se tiene confianza en una moneda más fuerte, en este caso, el dólar.

Saénz desconfía de las decisiones que toma el régimen orteguista, precisamente, por la falta de transparencia demostrada en múltiples ocasiones. Explica que cuando un gobierno dolariza es porque tiene desconfianza en la moneda nacional, y eso manda una señal de incertidumbre porque quien debería dar confianza sobre el valor y la consistencia del córdoba es el gobierno. El economista se pregunta: ¿Qué es lo que se viene? ¿Qué avizoran ellos para resguardar el valor de sus ingresos frente a un eventual deterioro del valor del córdoba?

Asimismo, el economista Maykell Marenco expresa que no es correcto que los precios de los servicios sean dolarizados, y si una entidad estatal emite una imagen que tiene preferencia hacia la divisa extranjera en vez del córdoba, manda un mensaje potencial de desconfianza a los agentes económicos, que de por si, no confían en la moneda nacional.

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No obstante, otro economista no coincide con la postura de Murillo, Sáenz y Marenco. Sostiene que en una economía en que gran parte de bienes y servicios fijan su precio en relación al dólar, cualquier precio o tarifa que se mantenga fija en córdobas verá erosionado su valor.

“En este contexto, no tiene sentido hablar de “confianza en el córdoba». Nadie, hasta el momento, ha planteado “recordobizar» la economía. Cuando hace algunos años el gobierno solicitó al FMI-Fondo Monetario Internacional- asesoría al respecto, hubo un escándalo, porque se dijo que desvincular la economía del dólar implicaría hiperinflación. Yo lo veo más sencillo. Un gobierno sediento de buscar ingresos de donde sea”, sostuvo el economista, que prefirió no ser citado.

¿Qué pasó con el deslizamiento?

A partir del 1 de noviembre de 2019 la tasa de deslizamiento anual cambió, pasó de 5 por ciento a 3 por ciento. Esto se traduce en que la devaluación del córdoba, que se acercaba en ese momento a 34, se desacelerara. Esto fue anunciado por el Banco Central de Nicaragua, con base a indicadores como el balance en las finanzas públicas; superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, adecuado nivel y cobertura de reservas internacionales; y estabilidad en el sistema financiero.

“La reducción del deslizamiento ayudará a recomponer el gasto agregado de toda la economía nacional al reducir costos y mejorar el poder adquisitivo de los salarios”, señaló el BCN.

Sáenz cuestiona esta medida y ahora que se habla de dolarizar más servicios a los que recurre la población con salarios en córdobas y congelados, considera pertinente preguntar “¿Si ya se abandonó esa política que anunció hace menos de un año-el BCN-?”. Esta se “vendió» como un alivio para los estrujados bolsillos nicaragüenses.

Por su parte, Murillo considera que lo que les dieron a la población con la reducción del deslizamiento se lo están quitando a través de la indexación de los servicios, prácticamente “en este país creo que solo el pasaje del bus colectivo va a quedar en córdoba e inamovible”.