¿El virus SARS-CoV-2 se ha vuelto menos agresivo? Esto dicen los expertos

Zona Rosa, Managua, Nicaragua. Aquí no sólo nunca se dictó cuarentena oficial, aquí parece vivirse en la burbuja de una falsa normalidad. La calle con restaurantes y bares en cada lado de la acera es el mejor punto de referencia para saber que algo ha cambiado en la capital del segundo país más pobre del hemisferio. Poco más de un mes permanecieron los locales vacíos, callados, cerrados. Sólo algunos se quedaron para desafiar al Covid-19 y recibían a cuenta gotas a quienes nunca detuvieron su rutina por la presencia de un nuevo virus. Pero en las últimas semanas una nueva “normalidad» parece haberse instaurando nuevamente, y con ella el aumento del riesgo de contagios, advierten un epidemiólogo y un infectólogo.

La vida nocturna se reactivó en el punto neurálgico de fiestas y reuniones, da la impresión que la población cree que la epidemia está controlada. Mientras tanto, científicos de todo el mundo aún siguen descubriendo cómo se comporta el SARS-CoV-2. En julio la Organización Mundial de la Salud, admitió, con mucha cautela, que hay posibilidad que se adquiera por aerosoles, que son pequeñas partículas suspendidas en el aire y al ser inhaladas tengan el poder de reactivarse en el organismo. Hasta ahora el virus mantiene una carrera que parece imparable y América Latina es el nuevo epicentro de la desgracia. Pero aquí en Nicaragua se percibe que el virus es menos severo que en mayo, hecho que es negado por los especialistas.

Carlos Quant, infectólogo, considera que estamos en una “meseta» de la epidemia. Esto significa que hay cierta estabilización en el número de casos, pero no significa que el virus haya desaparecido, ni que se haya debilitado o que no exista riesgo de contagio en el país. No. “El virus sigue comportándose de igual manera que al inicio de la pandemia», sostiene Quant.

El infectólogo lamenta que no haya una comunicación oficial para conocer las tendencias de la Covid en Nicaragua. En el país se carece de datos sólidos para presentar curvas o trayectorias que se apeguen al comportamiento de la epidemia, son datos que de existir, el Ministerio de Salud (Minsa) guarda con recelo aunque sean de importancia pública.

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Sin embargo hay tendencias que se miden a lo interno del gremio – por atenciones o por el comportamiento de las consultas en llamadas -, y basándose en esto él considera que la reducción de los casos a nivel hospitalario obedeció a varios factores, uno de ellos es que hubo una primera ola de infectados, que fue grande y al ver esto, la población comenzó a tomar medidas; y a la par, los médicos empezaron a ganar más experiencia en el manejo ambulatorio de los casos.

Esta nueva etapa no llega a saturar los servicios de salud como en mayo, pero si las cosas continúan como ahora, con el relajamiento de medidas, el especialista también considera la posibilidad de una segunda ola. Después de tres o cuatro semanas de actividades masivas como las que se han desarrollado, se comienzan a ver los casos, advierte.

Peligrosa confianza de la juventud

Según Quant la literatura médica expone, por lo menos hasta ahora, que no se tendrá una mutación que modifique el comportamiento del virus, en el sentido que lo haga más agresivo o menos. “Eso queda en el terreno de lo mítico”, expresa, refiriéndose a la falsa idea de un “debilitamiento». Recuerda que el 50 por ciento de los casos en general son asintomáticos, andan la enfermedad y la pueden transmitir, pero no lo saben; los que presentan síntomas en un 80 por ciento será de forma leve y los más graves abarca el 20 por ciento restante.

Como al inicio, cuando se conocieron los entierros exprés, el virus no discrimina por edades. Cualquier persona está expuesta a enfermarse, pero la sacudida del SARS-CoV-2 no será igual para un adulto mayor con diferentes enfermedades crónicas, que en una persona sana sin padecimientos preexistentes. No obstante, los jóvenes no están exentos de que complicarse.

“Las personas que se exponen, digamos al virus, tienen un riesgo sino se han infectado, obviamente, de presentar una forma grave de enfermedad, incluso morir si tienen comorbilidades”, expresa el experto. Nicaragua hasta esta semana acumula 3, 672 casos y 116 muertes, según las cifras oficiales del Ministerio de Salud (Minsa).

El epidemiólogo Rafael Amador es claro. Las características del virus no han cambiado desde marzo, cuando se conoció el primer caso de Covid-19, lo que sí cambió un poco es la capacidad de respuesta, diagnóstico y manejo de la enfermedad por parte del personal de salud lo que permite un abordaje más adecuado que cuando inició la pandemia, explica.

Lo que no significa que ahora al tener estas nuevas herramientas y conocimientos, si se acumula una cantidad importante de personas con presentaciones severas de la Covid-19, no se va a contar con camas e insumos suficientes para la atención adecuada. Las personas vulnerables que se enferman corren el mismo riesgo que sucedió en mayo, cuando se vio hospitales con su capacidad sobrepasada, advirtió.

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El epidemiólogo explica que la población al ver que se han disminuido los casos reportados en las ciudades principalmente, han olvidado las medidas de prevención como el uso de mascarilla, lavado de manos, distanciamiento social. Pero lo que desconocen es que persiste la condición de subregistro y él considera que la afectación se está agudizando ahora está en la parte rural e indígena. La realidad es que la posibilidad de contagio continúa y aumenta debido al comportamiento más relajado de la población en las ciudades.

¿Ya me dio Covid y ahora qué?

Parte de la población que anda en la calle, muchos sin protección, es probable que hayan pasado por la enfermedad, pero Quant advierte que todavía hay una nebulosa sobre la inmunidad. Algunos estudios han mencionado que el desarrollo de anticuerpos es proporcional a la severidad de la enfermedad, es decir, que si fue leve, si hay anticuerpos, pero quizás estos no sean neutralizantes, y si fue más grave, es probable que estos sean más fuertes. Recuerda otro estudio que asegura que a medida que pasan los meses desde que una persona padeció Covid se pierde la inmunidad, otros creen que no se pueden reinfectar por las mismas defensas del cuerpo. La ciencia sigue haciendo su tarea y aun no hay nada concluyente sobre una vacuna precisamente por las características complejas del nuevo coronavirus.

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La conclusión de ambos especialistas es que las personas aunque les haya dado Covid o no usen mascarillas, mantengan el distanciamiento social, eviten las aglomeraciones de personas, y permanecer en lugares cerrados. Que no se confíen de la falsa normalidad.