Así es cómo la crisis de las marcas de ropa en Estados Unidos ha devastado las exportaciones textiles de Centroamérica

El Covid-19 ha hecho estrago en las maquilas de Centroamérica. Los cierres de tiendas en Estados Unidos por el confinamiento han dejado millonarias pérdidas de ingresos a las textileras del istmo, lo que ha golpeado severamente el empleo y las perspectivas de recuperarlos son cada vez más difíciles ante los temores de un rebrote  del virus en el mercado estadounidense, el primer destino de exportación de estas prendas de vestir.

Estadísticas de importación de la Oficina de Textiles y Ropa (Otexa, siglas en inglés) de la Administración de Comercio Internacional en Estados Unidos revelan la profundidad de la herida económica que la pandemia está abriendo en la industria textil centroamericana. Hasta la primera mitad del año las maquilas de la región sumaron en ingresos por envíos a EE.UU.  11,553.07 millones de dólares, inferior a los 17,593.17 millones de dólares que se percibieron en el mismo lapso en el 2019.

La contracción del 34.33 por ciento en el periodo de referencia significó 6,040 millones de dólares que dejaron de ingresar a la economía centroamericana, sin incluir las mermas experimentadas en otros rubros que suelen oxigenar al istmo, muy dependiente del turismo y la inversión extranjera directa.

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Las cifras de Estados Unidos son claras: los países más afectados fueron Panamá, El Salvador y Honduras. Por ejemplo, la economía canalera hasta junio de este año percibió 1,134 millones de dólares, inferior a los 2,239 millones de dólares obtenido en el igual lapso en el 2019. Nicaragua y Guatemala fueron los menos afectados con caídas en valor de 27.14 y 25.25 por ciento, respectivamente, según datos de Otexa.

En cuanto a volumen, Centroamérica envió a Estados Unidos 8,524.2 millones de metros cuadrados equivalentes en prendas, con una disminución de 27.2 por ciento. El año pasado para esta fecha se habían exportado a Estados Unidos 11,713.4 millones de metros.

En volúmenes los más afectados fueron El Salvador, Honduras y Costa Rica. Cabe destacar que el volumen es el que garantiza el empleo, de manera que al haber menos órdenes de trabajo se tiene que recortar personal.

Dean García, director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y Confección (Anitec), explica que la crisis que se está viviendo con el coronavirus, donde toda la región se ha visto afectada, es mucho más dura que la que se vivió en el 2009.

“Nosotros vivimos una crisis similar en el 2009, aunque si analizás bien las cosas el impacto de esta crisis ha sido más fuerte, si bien es cierto el efecto ha sido menor en el sector laboral por los protocolos de bioseguridad, el impacto ha sido en los niveles de producción de las empresas y eso lo lográs ver en los niveles de caída en las exportaciones, en el caso específico de Nicaragua estamos regresando a los niveles de exportación del 2008”, dijo García.

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Hace una década atrás, según datos de Otexa, Centroamérica exportaba a Estados Unidos el equivalente a 2,967.95 millones de dólares en productos textiles, pero luego vino mayor inversión a la región lo que permitió el crecimiento de las exportaciones, según la Asociación de Zonas Francas de las Américas (AZFA), lo que refleja cómo ha crecido la dependencia de la economía centroamericana de esos ingresos.

Ahora en este nuevo contexto lo que se espera es que en el 2021, el comercio mundial aumente entre 21 y  24 por ciento, según la Organización Mundial del Comercio (OMC), después de una disminución de entre 13 y  32 por ciento en 2020. Lo que supondría una recuperación del sector, estimó Martín Ibarra Pardo, vicepresidente de la Organización Mundial de Zonas Francas.

Para Dean García es claro que este año no hay posibilidades de crecimiento para la región, ya que las tiendas de ropa que generan las órdenes de trabajo han abierto parcialmente y si se da un rebrote estas podrían volver a cerrar.

“Ahorita las empresas están trabajando para subsistir nada más, la pandemia vino a causar un desequilibrio mundial, afectó todas las economías, si usted ve el panorama actual el problema es que el rebrote no ha permitido que la economía se estabilice y eso está afectando fuertemente, ya ve Costa Rica y El Salvador quisieron reactivar sus economías, pero volvieron a ser sacudidos”, dijo.

Región baraja la crisis

Lo cierto es que ahora las empresas del sector textil en la región han tenido que replantearse cómo continuar operando en medio de esta crisis, que ha ocasionado el cierre de fábricas, la absorción de empresas y el despido masivo de personal.

El economista Luis Murillo señala que las maquilas en América Latina han empleado a los sectores más vulnerables, por esa razón el impacto del Covid-19 ha sido devastador y las consecuencias post pandemia pueden ser preocupantes.

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“La maquila se aprovecha de la mano de obra barata, un nivel de escolaridad bajo y eso les permitió en el tiempo obtener altos niveles de ganancias, ahora en estas circunstancias los ingresos menguaron y tuvieron que sacrificar el empleo, pero además esto afecta fuertemente el consumo”, expresó Murillo.

Pobreza y aumento del subempleo

Pero mientras el sector logra salir a flote, Murillo indica que el impacto a esta industria traerá un aumento de la pobreza y el subempleo.

“Al haber mayores niveles de desempleo, una parte de esta población se incorpora en la economía informal, pero los que no se pueden insertar quedan en mayores niveles de pobreza y esto también provoca un aumento en los niveles de inseguridad”, dijo

El informe más reciente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (Fao) revela que producto de la crisis provocada por la pandemia del Covid-19, la población en condiciones de pobreza extrema en América Latina y el Caribe podría llegar a 83.4 millones de personas en 2020, lo que implicaría un alza significativa en los niveles de hambre.

Protección del empleo

Solo en Nicaragua con la crisis sanitaria  más de 9,000 obreros de zona franca se quedaron sin trabajo este año. El último recorte de trabajadores se dio hace dos semanas en la empresa New Holland Apparel, ubicada en Tipitapa, que se dedica hacer ropa deportiva. En esa fábrica se despidieron a 750 empleados.

Sin embargo ha sido evidente que se ha tratado de proteger el empleo en la industria, de manera que el 25 de marzo, cuando comenzó a propagarse el virus en Nicaragua, el sector de zona franca, el Gobierno y sindicalistas firmaron un acuerdo laboral para atender la emergencia sanitaria del coronavirus a través de permisos laborales con goce parcial salarial, suspensión temporal de contratos y adelanto de vacaciones, entre otros.

“Ese acuerdo fue por un periodo de 30 días, luego se prorrogó por 30 días más, pero podríamos decir que mientras oficialmente no lo hemos dado por finalizado y la situación de emergencia continúa, ese acuerdo sigue válido, es decir que se sigue protegiendo a los trabajadores”, dijo García.

Pedro Ortega, secretario general de la Confederación de Sindicatos de Trabajadores de Zona Franca, dijo: “Nosotros desde que comenzó la pandemia hemos buscado todas las alternativas para proteger el empleo, por eso se firmó el acuerdo que fue cumplido, y eso permitió que muchas personas se fueran a sus casas y estuvieran recibiendo una ayuda mientras se reincorporaban al trabajo”.

Tanto García como Ortega dieron a conocer que otra de las alternativas para salvar el empleo fue cambiar el giro de negocio y de hacer pantalones y camisas, ahora muchas empresas hacen insumos médicos y equipos de protección, en el contexto de la pandemia, eso permitió retener una parte de la fuerza laboral.

Marcas golpeadas

De la mano de la sacudida del sector textil y confección en Centroamérica, a nivel internacionales las marcas más prestigiosas, que encargan pedidos a las maquilas en la región,  han tenido que despedir parte del personal, lo que refleja la magnitud de la crisis.

Por ejemplo Adidas sufrió un golpe profundo en las ventas y ganancias del segundo trimestre debido a los confinamientos por el coronavirus. El fabricante de indumentaria deportiva hasta mediado de julio informó que el 60 por ciento de su negocio estaba actualmente paralizado, con más del 70 por ciento de sus tiendas cerradas en el mundo.

De igual forma la firma de ropa deportiva Nike anunció cambios en su modelo operativo que incluyen despidos y reemplazos directivos para acelerar su “transformación digital”, tras registrar pérdidas en el último trimestre por el impacto de la pandemia de Covid-19.

Nike espera que esos “cambios en el modelo operativo” lleven a “una pérdida neta de empleos en toda la compañía, dando lugar a unos costos únicos de despido de empleados de aproximadamente 200 a 250 millones de dólares antes de impuestos”. La empresa no especificó cuántos despidos habrá en su plantilla de más de 76,000 trabajadores en el mundo.

Por su parte las ventas de Levi Strauss & Co. cayeron un 62 por ciento durante el segundo trimestre, ya que sus ventas en línea no fueron suficientes para compensar el cierre temporal de sus tiendas durante aproximadamente 10 semanas durante el Covid- 19.

Levi’s también anunció que recortará aproximadamente el 15 por ciento de su fuerza laboral corporativa global, impactando alrededor de 700 empleos, en un intento por reducir los costos durante la pandemia de coronavirus. Dijo que la medida debería generar ahorros anuales para Levi’s de 100 millones de dólares.