Colegios públicos de Nicaragua: falta agua y jabón para protegerse del Covid-19

Muchos maestros que laboran en los colegios públicos del país enfrentan todos los días a la ironía del contexto: por un lado se esfuerzan en que sus alumnos aprendan y apliquen las medidas preventivas del Covid-19, pero al salir del salón se estrellan con las limitaciones que tienen los centros: hay problemas con el servicio de agua potable o no tienen jabón desinfectante para lavarse las manos. Además, cumplir con el distanciamiento social es otro de los retos dentro y fuera de los salones de clases.

«Aquí en el colegio con costo a veces hay un pedazo de jabón para lavarse las manos y a veces quitan el agua y no avisan. El Mined (Ministerio de Educación) no facilita casi nada de útiles de limpieza», dice una docente de un colegio público en Granada, quien prefiere omitir  su nombre por miedo a un despido. La maestra se atreve a decir que esta situación es la de muchos colegios en esa ciudad.

Pese al temor que predomina entre el gremio de contagiarse, no se puede hacer más porque la orden del Mined es mantener las puertas de las escuelas abiertas. El pasado 21 de julio, el Mined anunció el inicio del segundo semestre escolar, promovió la reactivación escolar con las teleclases y asignó guías de estudios. Sin embargo, la asistencia se mantiene baja debido a la decisión de los padres de familia de no enviar a sus hijos a clases por miedo a contagio.

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«El maestro que no sigue los lineamientos del partido o Mined le inventan cargos o le hacen montajes (acusaciones). Algunos maestros que son danielista hacen todo lo contrario, no exigen tapaboca e invitan a actividades como desfiles o zumba», comparte la profesora de Granada.

Relajan medidas

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En el colegio Salomón Ibarra Mayorga, en Managua, alumnos hacen filas para lavarse las manos y luego dirigirse al aula de clases. LA PRENSA/L. López

En un recorrido que realizó LA PRENSA por distintos colegios públicos de Managua, el pasado 21 de julio, se constató que la comunidad educadora empleó las medidas de higiene de lavado de manos, uso de mascarillas y hasta alfombras desinfectantes para dar la bienvenida a los estudiantes que asistieron al llamado del segundo semestre presencial. Pero, tres semanas después, los maestros dicen que algunos estudiantes ya no utilizan tapaboca y el jabón escasea.

«Solo una semana hubo presencia de un rollo de papel toalla y después nada», manifiesta la maestra de Granada. Añade que la dirección ya no exige el lavado de manos ni el uso de mascarilla antes de ingresar a los salones de clases. «Muchos estudiantes, no todos, entran al colegio con tapaboca y después se la quitan. La mayoría solo llevan un tapaboca para toda la tarde y si se les cae después andan sin ella. La mayoría no hace uso de alcohol gel o líquido», lamenta.

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Otra maestra, que labora en el turno nocturno de un colegio público en Bluefields, afirma que a los docentes les corresponde cubrir los equipos de protección y la adopción de medidas porque el estudiante está actuando «sin miedo».  «Los estudiantes llegan sin sus mascarillas y ni su distancia guardan», expresa, y señala que en su turno no se toma ninguna medida.

En Managua, en dos colegios del Distrito V hasta el momento hay agua y jabón en la entrada del centro. Los maestros se han mantenido  firmes en mantener las medidas de prevención. Temen que sean contagiados. «Hacemos lo que podemos», declara un maestro de secundaria, quien asegura que si bien hay alumnos que no llegan con mascarillas es por la «irresponsabilidad de la familia».

«Tristemente estamos remal, la gente ha perdido la conciencia humana, está actuando irracionalmente», señala la docente de Granada. En los departamentos y zonas rurales la situación se agudiza por la falta de acceso a agua potable y los recursos limitados con los que cuentan las escuelas.

Contagio no para

De acuerdo a Lesbia Rodríguez, de la Unidad Sindical Magisterial (USM), docentes de diferentes partes del país reportan que en los colegios estudiantes se han enfermado y presentan síntomas relacionados al Covid-19, pero aún con estas alertas de sospecha no se hace nada al respecto. La situación se maneja con hermetismo.

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Para Rodríguez, muchos alumnos no tienen conciencia para cuidarse del virus ni están interesados en estudiar, y destaca que la responsabilidad recae en el padre de familia de concientizar a sus hijos en la práctica de medidas de seguridad. Además cumplir con el distanciamiento social, es lo más difícil para los maestros.

«Aunque tomen las medidas, el problema es que no guardan la distancia requerida. Los estudiantes de secundaria es como si no les importara nada, los niños no saben y los maestros no pueden con tanto» , declara la representante de la USM.

Rodríguez aclara que si bien los colegios adoptaron las clases por encuentro y la asistencia aún no se recupera, el riesgo de contagio se mantiene latente por la falta de medidas de prevención y seguridad entre la comunidad estudiantil y educadora.

Por su parte, el régimen de Daniel Ortega sigue apostando a la «normalidad» del país al mantener abiertas las escuelas públicas pese a que no avanzan con el calendario escolar y no recuperan la asistencia total de matrícula.