Dilema electoral en Venezuela

Nicaragua y Venezuela tienen destinos semejantes. Ambos países forman parte de la banda de Estados del socialismo del siglo XXI, o castrochavistas como también les llaman. Los dos están sometidos a dictaduras que se identifican no solo por sus brutales métodos de represión y violaciones de los derechos humanos, sino también por la misma ideología socialista. O al menos eso es lo que dicen los dictadores Nicolás Maduro y Daniel Ortega.

Ortega incluso mandó a sus legisladores a reformar la Constitución para poner en ella que “los ideales socialistas” son valores de los nicaragüenses, como si él fuera dueño de los sentimientos, las ideas y las opiniones de todas las personas de Nicaragua.

Por la similitud de regímenes dictatoriales lo que acontece en uno de esos países influye necesariamente en el otro.

De manera que es importante para la gente democrática de Nicaragua saber lo que pasa en Venezuela, donde el 6 de diciembre de este año habrá elección de los diputados a la Asamblea Nacional. Una elección que la oposición denuncia como fraudulenta, por todas las maniobras políticas y arbitrariedades preelectorales que ha venido ejecutando la dictadura de Nicolás Maduro.

De allí que el 1 de agosto corriente 27 partidos políticos democráticos de la oposición, que tienen la mayoría de diputados en la actual Asamblea Nacional, anunciaran públicamente en una declaración conjunta que no participarán en eso que dijeron será un “fraude electoral”.

Varios días después, la Unión Europea (UE) rechazó la invitación del régimen de Nicolás Maduro para enviar una misión de observación electoral de las votaciones del 6 de diciembre. “No se reúnen las condiciones para un proceso electoral transparente, inclusivo, libre y equitativo”, declaró el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell, al rechazar la invitación de la dictadura venezolana. Y este viernes varias organizaciones diplomáticas internacionales y países, incluyendo la OEA, la UE y el gobierno de Estados Unidos repudiaron la farsa electoral y llamaron a la formación de un gobierno provisional que convoque a elecciones generales libres y limpias.

Sin embargo, la Conferencia Episcopal de Venezuela exhortó el 11 de agosto a todos los venezolanos a participar masivamente en las votaciones de diciembre. Los obispos dijeron que los líderes opositores “deben asumir la responsabilidad de buscar salidas y generar propuestas para el pueblo que durante años ha creído en ellos, pues la sola abstención hará crecer la fractura político-social en el país y la desesperanza en el futuro”.

Al parecer los obispos consideran que aunque la oposición ha llamado a la abstención, de todos modos algunos partidos participarán fingiéndose opositores, o porque creen que es necesario hacerlo para no perder el escenario parlamentario de la lucha política. Además, es posible que los obispos de Venezuela teman que la abstención le dé a la dictadura la oportunidad de controlar absolutamente el poder electoral y reforzarse.

Lo que sucede en Venezuela hay que observarlo atentamente, no para copiar la experiencia porque las situaciones son distintas en cada país, aunque en ambos haya una dictadura muy parecida. Pero sí para aprender de lo que pueda tener validez y servir a la lucha por la liberación y la democratización de Nicaragua.