La fórmula contra Trump

Con el anuncio de Kamala Harris como compañera de fórmula para Vicepresidente de los Estados Unidos por el partido demócrata, es como haber arrojado una bomba de hidrógeno en la campaña de Donald Trump.

Nadie puede negar lo que la sociedad norteamericana enfrenta en las elecciones de noviembre del 2020, un país dividido entre la derecha y la izquierda. Un país que enfrenta una renovada lucha racial después del asesinato de George Floyd que ha prendido la llama del movimiento Black Lives Matter (BLM). Un país dividido por las políticas de inmigración, que han sido tan criticadas y no tan efectivas bajo la Administración de Donald Trump.

La popularidad de Donald Trump ha caído en picada desde hace varios meses debido al pésimo manejo del Covid-19, que ha resultado en que la Unión Americana sea el epicentro de la pandemia con el mayor número de personas infectadas (más de 6 millones) y mayor número de muertes (más de 200 mil) a nivel mundial a la fecha. La otrora pujante economía norteamericana, el elemento detonador del éxito presidencial, se ha venido al suelo con millones de desempleados, miles de empresas en bancarrota, y toda la liquidez inyectada a la economía para paliar la crisis que ha buscado refugio en los mercados especulativos, inflando irracionalmente las bolsas de valores, pero reduciendo el PIB y la productividad de la primera economía mundial.

El “track record” de la Administración de Trump en la arena internacional deja mucho que desear. Su fracaso en las negociaciones con Corea del Norte, su deseo de llevarse bien con el dictador Kim Jong Un, que terminaron en la ejecución del principal negociador norcoreano Kim Hyok Chol; con el retiro de las funciones públicas de la hermana del dictador; y del envío a un campo de concentración del propio intérprete del dictador, Shin Hye Yong, según supimos por las confesiones de John Bolton, exjefe de Seguridad Nacional, defenestrado por el desastre en los resultados en todos los frentes de la geopolítica. Los pésimos resultados en la guerra en Siria, donde los intereses norteamericanos han sido seriamente afectados y la influencia rusa es cada vez más dominante, lo mismo en el caso de la guerra en Libia, y la fracasada política con Irán, uno de los enemigos principales del imperio gringo. El pleito con los chinos que parece no tener fin. Peor aún, más cerca de nosotros, la fracasada política para sacar a Maduro del poder en Venezuela e imponer a un candidato que no tiene ejército ni maneja el gobierno “interino”. La percepción de un líder debilucho se reafirmaba cuando Trump había notado que la esposa de Juan Guaidó, Fabiana Rosales, no traía anillo de matrimonio cuando se reunieron en la Casa Blanca el 27 de marzo del 2019.

Trump tiene más enemigos fuera de los Estados Unidos que dentro. No se lleva bien con su vecino Justin Trudeau, ni tampoco corta flores con el presidente francés Emmanuel Macron, ni con Ángela Merkel la canciller alemana. Su simpatía con Vladimir Putin y su admiración por dictadores como Recep Erdogan de Turquía, lo hacen verse en el espejo como un símbolo del populismo moderno que es parte del DNA de Donald Trump.

¿Cómo le ayuda Javier Morales? Con el anuncio de Kamala Harris como compañera de fórmula para Vicepresidente de los Estados Unidos por el partido demócrata, es como haber arrojado una bomba de hidrógeno en la campaña de Donald Trump.

Nadie puede negar lo que la sociedad norteamericana enfrenta en las elecciones de noviembre del 2020, un país dividido entre la derecha y la izquierda. Un país que enfrenta una renovada lucha racial después del asesinato de George Floyd que ha prendido la llama del movimiento Black Lives Matter (BLM). Un país dividido por las políticas de inmigración, que han sido tan criticadas y no tan efectivas bajo la Administración de Donald Trump.

La popularidad de Donald Trump ha caído en picada desde hace varios meses debido al pésimo manejo del Covid-19, que ha resultado en que la Unión Americana sea el epicentro de la pandemia con el mayor número de personas infectadas (más de 6 millones) y mayor número de muertes (más de 200 mil) a nivel mundial a la fecha. La otrora pujante economía norteamericana, el elemento detonador del éxito presidencial, se ha venido al suelo con millones de desempleados, miles de empresas en bancarrota, y toda la liquidez inyectada a la economía para paliar la crisis que ha buscado refugio en los mercados especulativos, inflando irracionalmente las bolsas de valores, pero reduciendo el PIB y la productividad de la primera economía mundial.

El “track record” de la Administración de Trump en la arena internacional deja mucho que desear. Su fracaso en las negociaciones con Corea del Norte, su deseo de llevarse bien con el dictador Kim Jong Un, que terminaron en la ejecución del principal negociador norcoreano Kim Hyok Chol; con el retiro de las funciones públicas de la hermana del dictador; y del envío a un campo de concentración del propio intérprete del dictador, Shin Hye Yong, según supimos por las confesiones de John Bolton, exjefe de Seguridad Nacional, defenestrado por el desastre en los resultados en todos los frentes de la geopolítica. Los pésimos resultados en la guerra en Siria, donde los intereses norteamericanos han sido seriamente afectados y la influencia rusa es cada vez más dominante, lo mismo en el caso de la guerra en Libia, y la fracasada política con Irán, uno de los enemigos principales del imperio gringo. El pleito con los chinos que parece no tener fin. Peor aún, más cerca de nosotros, la fracasada política para sacar a Maduro del poder en Venezuela e imponer a un candidato que no tiene ejército ni maneja el gobierno “interino”. La percepción de un líder debilucho se reafirmaba cuando Trump había notado que la esposa de Juan Guaidó, Fabiana Rosales, no traía anillo de matrimonio cuando se reunieron en la Casa Blanca el 27 de marzo del 2019.

Trump tiene más enemigos fuera de los Estados Unidos que dentro. No se lleva bien con su vecino Justin Trudeau, ni tampoco corta flores con el presidente francés Emmanuel Macron, ni con Ángela Merkel la canciller alemana. Su simpatía con Vladimir Putin y su admiración por dictadores como Recep Erdogan de Turquía, lo hacen verse en el espejo como un símbolo del populismo moderno que es parte del DNA de Donald Trump.

¿Cómo le ayuda Kamala Harris a la campaña de Biden? Primero es una mujer con excelentes credenciales y experiencia política. Senadora por el Estado de California, fiscal del estado e hija de inmigrantes de la India y Jamaica. Una defensora del programa de salud de Obama Care, con el objetivo de salud universal, tantas veces atacado por Trump, pero sin ninguna solución alternativa propuesta por su Administración. Harris es una experta en derecho migratorio, y con sólidas bases para resolver el desastre que ha dejado la Administración de Trump cuando miles de indocumentados permanecen en el limbo migratorio en la frontera sur, esperando el tan anunciado muro que sería pagado por los mexicanos.

Si tuviéramos que marcar en un tablero, todos los fracasos de la Administración Trump en los primeros cuatro años, y las posibilidades que estos problemas serían resueltos por una nueva administración Bomba H, sabríamos claramente por quién los estadounidenses deberían votar. Kamala Harris a la campaña de Biden? Primero es una mujer con excelentes credenciales y experiencia política. Senadora por el Estado de California, fiscal del estado e hija de inmigrantes de la India y Jamaica. Una defensora del programa de salud de Obama Care, con el objetivo de salud universal, tantas veces atacado por Trump, pero sin ninguna solución alternativa propuesta por su Administración.

Harris es una experta en derecho migratorio, y con sólidas bases para resolver el desastre que ha dejado la Administración de Trump cuando miles de indocumentados permanecen en el limbo migratorio en la frontera sur, esperando el tan anunciado muro que sería pagado por los mexicanos.

Si tuviéramos que marcar en un tablero, todos los fracasos de la Administración Trump en los primeros cuatro años, y las posibilidades que estos problemas serían resueltos por una nueva administración Bomba H, sabríamos claramente por quién los estadounidenses deberían votar.